Planteamiento

“Todos los hombres desean conocer por naturaleza” Aristóteles

El asombro, innato en el niño, es un deseo interno de aprender que aguarda expectante el contacto con la realidad para despertarse. El asombro está en el origen de una conciencia basada en la realidad y, por lo tanto, del aprendizaje mismo. El alcance del asombro, que se da a un nivel metafísico, es mayor que el de la curiosidad.

Interpretaciones desafortunadas de la neurociencia han llevado a ideas falsas que se venden bajo la etiqueta de “educación basada en la neurociencia”, inspiradas todas ellas en la asunción científicamente equivocada de que el aprendizaje de los niños depende de un entorno enriquecido. Esas creencias han reforzado el conductismo en la educación, tanto en casa como en la escuela, lo que ha contribuido a aniquilar el sentido del asombro de nuestros hijos.

Proponemos el asombro como centro de toda motivación y acción en el niño. El asombro es lo que convierte la vida en algo genuinamente personal. La belleza suscita el asombro. El asombro sintoniza con la belleza a través de la sensibilidad y se despliega a través del apego seguro. Cuando el asombro, la belleza, la sensibilidad y el apego seguro están presentes, el aprendizaje es significativo. Por lo contrario, cuando no está presente la dimensión volitiva (asombro), no hay un fin o sentido (belleza) o no hay una predisposición a la confianza (apego seguro), el mecánico, rígido y restrictivo proceso de un mal llamado aprendizaje a través de la mera repetición se convierte en una rutina que aliena y embrutece a la persona. A eso se le podría llamar “adiestramiento” pero no aprendizaje, porque no contempla a la persona en su totalidad.

Chesterton dijo que “el mundo nunca tendrá hambre de motivos para asombrase; pero si tendrá hambre de asombro” (Chesterton, 2004b). La educación en el asombro es un intento de dar la vuelta a la profecía de Chesterton para que, en el medio de tantas distracciones, nuestros hijos puedan otra vez asombrarse ante lo irresistible de la belleza que les rodea.


fnhum-08-00764-2-1[1]Extracto del artículo que reconoce la educación en el asombro como tesis / hipótesis educativa:

L’Ecuyer, C. (2014). The Wonder Approach to Learning. Frontiers in Human Neuroscience, 6 de octubre. Enlace. Traducción en castellano. Enlace