Lanzado al espacio sin hilo invisible

Por Catherine L’Ecuyer

Rachel Carson decía que un niño solo se puede asombrar en compañía de un adulto. ¡Cuántas implicaciones conlleva esa afirmación!

 
Si es así, entonces quiere decir que los niños pequeños solo conocen por sí mismo de verdad cuando pueden triangular entre su principal cuidador y el entorno que están descubriendo. ¿Qué es lo primero que hace un niño cuando encuentra un caracol en el parque? “¡Mira mamá!”, se exclama.
 
La capacidad de triangular del niño, se lo da el vínculo de apego seguro que existe entre ese niño y su primer cuidador. Cuando no hay rotación de su primer cuidador y ese atiende sus necesidades básicas de forma constante, el niño desarrolla un vínculo de confianza con ese cuidador, que le permite explorar cada vez más lejos. Usa a su principal cuidador como una base de exploración, y cuanto más sólido es el “hilo invisible” del vínculo de confianza, cuanto más lejos se atreve a ir explorando. Ese es el motivo por el que está probado que los niños con apego seguro son más curiosos, seguros, autónomos, etc. Podemos decir que de alguna manera, el niño necesita conocer a través de su madre (o de la persona que asuma el papel del primer cuidador). Ese descubrimiento, a la vez que es “volver a lo de siempre”, es algo realmente revolucionario, porque confirma que los buenos parvularios son los que tienden a reproducir el modelo “como en casa”, no los que copian el modelo “ludoteca” o que van sumando las herramientas digitales y los métodos los más rocambolescos para llenar con familias que buscan en su hijo el “último Einstein”.
 

Entonces, si el apego seguro permite conocer y descubrir el entorno con más facilidad, ¿no habría una relación entre el apego inseguro y algunos trastornos de aprendizajes, como por ejemplo el TDAH? Hace unos meses, salió un estudio en el prestigioso Journal of Attention Disorders, que confirma que existe una relación entre apego inseguro y TDAH y este estudio cita a 29 otros artículos que apuntan a una relación entre el TDAH y el apego inseguro en esos niños y en sus madres. ¿Cómo ocurre esa relación? ¿Cuál es la causa y cuál es el efecto? El estudio no entra en detalle, futuros estudios nos dirán. Lo que sabemos de momento es que las causas  del TDAH son controvertidas, mientras  que las del trastorno del apego están plenamente reconocidas y no sujeto a debate. Eso nos puede dar alguna pista de como acabará la historia de la relación causa efecto entre esos dos trastornos. 

 
¿La clave de lectura? Los niños miran en nuestros ojos para interpretar la realidad. Esos ojos nuestros son su puerto seguro. Y el apego seguro es el hilo invisible que trae su atención hacía nuestros ojos. ¿Qué ocurre con la mirada / atención de un niño que no encuentra esos ojos porque no están disponibles cuando los necesita, o que ve varios pares de ojos al día desfilar con prisas y transmitiendo mensajes dispares? ¿Qué ocurre cuando en vez de conocer a través de esa mirada maternal, el niño crece en un entorno en el que el bombardeo de información es un hecho cotidiano y las pantallas estridentes son omnipresentes? ¿No son suficientes motivos para estar “inquieto”, o ponerse nervioso o “hiperactivo”? ¿Qué ocurre con la mirada / atención de un niño cuyo principal cuidador tiene una mirada confusa, desconfiada, que no da sentido, que no descifra el entorno?
 
Para entender la sensación de un niño desapegado, sin punto de referencia, sin hilo invisible con su principal cuidador, recuerdo la escena en la que Sandra Bullock está lanzada al espacio, en la película Gravity. Quizás esa tremenda escena (que empieza al segundo 50) nos puede ayudar a entender mejor la relación que existe entre el apego inseguro y el TDAH… Y a desarrollar más empatía, acogida y compasión por nuestros hijos, cualidades que son necesarias para el desarrollo de ese hilo invisible que les permite aprender y vivir con serenidad, el apego seguro.
 

2 comentarios sobre “Lanzado al espacio sin hilo invisible

  1. Catherine:
    En febrero de 2011 publique un breve post de la serie “Los Niños Perdidos” llamado “El TDAH y el TDAF” siendo este último Trastorno de Déficit de Atención Familiar (invención mía) algo que en mi trabajo en un Centro de Protección de Menores es lo normal.
    Muchos niños ingresan con la etiqueta de TDAH puesta o medio puesta y cuando llevan un tiempo con nosotros “milagrosamente” los niños se centran, serenan… Te lo escribo para apoyarte en tu línea de argumentación y replico tu post en mi blog. Un saludo.
    http://disparefuturo.wordpress.com/2011/02/04/los-nios-perdidos-i-el-tdah-y-el-tdaf/)

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  2. Gracias por compartir Javier. En otra ocasión, hablaré de lo que es controvertido y lo que no lo es. El TDAH es un trastorno objetivo (hoy por hoy). Lo que es sujeto de debate, son todas su posibles causas. En ese sentido coincidimos. Un abrazo! Catherine

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